lunes, 23 de noviembre de 2009

Víctimas del terrorismo contra Cuba y el mundo claman justicia

Froilán Parra Suárez

BOCA DE SAMÁ. — Yo no pude estrenar los zapatos que había comprado para mis quince años. La metralla lanzada por terroristas cubanos, organizados en Estados Unidos por orden de la CIA, destrozó mi pie derecho y truncó mis sueños de adolescente. Mi hermana sufrió también aquella noche, expuso Nancy Pavón Pavón, víctima del artero ataque al pobladito de Boca de Samá, el 12 de octubre de 1971.

“No podrán nunca arrebatarnos la Patria”, sentenció Irma Sehwerert, madre de René, durante el Encuentro Internacional contra el Terrorismo, efectuado en el poblado de Boca de Samá.

El testimonio de Nancy abrió el Encuentro Internacional contra el Terrorismo, efectuado en la mañana dominical en el poblado de Boca de Samá, municipio de Banes. Cientos de personas, reunidas allí, apenas podían contener la emoción que sus palabras provocaron.

Lo más indignante es que aún estén libres los terroristas que asesinaron a los combatientes Lidio Rivaflechas Galán y Antonio Ramón Siam Portelles, y causaron heridas a Carlos Escalantes, así como a los vecinos del lugar Jesús Igarza y las niñas Nancy y Ángela.

Criminales como Santiago Álvarez Fernández Magriñá, Tony Iglesias y Gustavo Villoldo (este último participante también en el asesinato del Comandante Ernesto Che Guevara) viven tranquilamente en la Florida, al igual que Luis Posada Carriles, donde se vanaglorian mientras el gobierno norteamericano mantiene en prisión a los Cinco antiterroristas cubanos.

Boca de Samá es testigo elocuente del terrorismo que desde Estados Unidos se organiza y ejecuta contra Cuba. Es la prueba evidente de la necesaria lucha de los Cinco en ese país, para descubrir los planes asesinos de la mafia anticubana, afirmó el destacado jurista Rodolfo Dávalos.

El clamor fue unánime: el imperio debe liberar de inmediato a los Cinco hermanos que sufren injusta prisión en Estados Unidos y encerrar a los verdaderos asesinos que hoy se pasean libremente por las calles de Miami.

La voz calmada de Irma Sehwerert, madre de René, uno de los Cinco, repercutió en la sala. "Este pueblo seguirá resistiendo. No podrán nunca arrebatarnos la patria".

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