miércoles, 7 de octubre de 2009

Camagüey y sus "pasos" no perdidos

Por:Adolfo Silva Silva

Son los caminos más antiguos y singulares de Cuba, abrirlos no costó ni un centavo y existen hace millones de años, cuando no había ni un solo hombre en el orbe.

Están en la Sierra de Cubitas, en la oriental provincia cubana de Camagüey. Son las abras denominadas pasos, utilizadas desde la época precolombina para atravesar de norte a sur, y viceversa, un territorio de tierra roja difícil de transitar por las puntiagudas rocas calizas denominadas comúnmente "diente de perro".

Acciones de la naturaleza provocaron esas depresiones, cuyos primeros usuarios fueron las comunidades aborígenes entonces asentadas en el valle al norte de la serranía, de unos 60 kilómetros de extensión.

Según investigaciones arqueológicas, los indígenas utilizaron tales vías para contactar con las cuevas del área montañosa empleadas con fines ceremoniales.

De aquellas visitas convocadas por los mitos y los misterios quedan las pictografías propuestas al estatus de Patrimonio de la Humanidad que confiere la UNESCO.

Los "pasos" no viven en el anonimato y andan con sus nombres campeando en la geografía y en la historia, como los Paredones, Lesca, Escalera, Trinchera, Entrada, Vigueta, Amarillas y Tinaja.
El más famoso es el de los Paredones, de unos dos kilómetros de largo, y que por su belleza constituye el más conocido de los cañones de la Isla.

Luego de abandonar esa hendidura flanqueada por rocas de blancura casi marmórea, el visitante encuentra a corta distancia el Hoyo de Bonet, donde la extraordinaria diversidad botánica incluye hongos microscópicos y helechos gigantes.

El paso de Lesca, el más transitado, tiene pavimento y es el enlace principal entre la ciudad de Camagüey, la capital provincial, y la localidad cabecera del municipio de Sierra de
Cubitas.

Los pasos descuentan muchos kilómetros en el trayecto entre las planicies situadas al norte y al sur de la cordillera, y se han enraizado en la historia de la provincia más extensa y con las mayores llanuras del país.

Diversos criterios pretenden explicar el origen de esos caminos escoltados por el "diente de perro" y la vegetación, pero nadie duda que prestan un servicio invalorable a la sociedad.

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