miércoles, 21 de octubre de 2009

Fortalecer el escudo protector del CSI con responsabilidad ciudadana

Control Sanitario Internacional (CSI)

JOSÉ A. DE LA OSA

En un mundo globalizado, con un ir y venir constante de viajeros por todo el planeta, los riesgos medioambientales, sociales y de la salud pública que ello origina no resultan nada fácil detenerlos ante las fronteras de cada país. Hay que tener en cuenta que en la actualidad no se habla solo de enfermedades infecciosas trasmisibles, sino de "eventos de salud pública de importancia internacional".

Foto: Otilio Rivero DelgadoEl CSI es responsable también del control epidemiológico de mercancías, contenedores y medios de transportes internacionales que llegan al país por aeropuertos y puertos. Foto: Otilio Rivero Delgado

La magnitud del problema se ilustra por la aparición de patógenos nuevos que ocasionan dolencias de gran severidad como la actual pandemia del virus A H1N1, y otros "viejos conocidos" como el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) causante del sida, o el dengue hemorrágico, el paludismo, la tuberculosis, el cólera y la fiebre amarilla.

Partiendo de la realidad planetaria de que "tu problema es también mi problema, porque el tuyo puede convertirse en un gran problema para todos", la Organización Mundial de la Salud ha hecho un llamado a la colaboración para el fortalecimiento de la vigilancia y control sanitario internacional.

Foto: CAODoctor Ángel Manuel Álvarez Valdés. Foto: Cao

El doctor Ángel Manuel Álvarez Valdés, especialista de segundo grado en Epidemiología, es el jefe del Programa de Control Sanitario Internacional, conocido como CSI, adscrito al Ministerio de Salud Pública, con quien conversamos en Ciudad de La Habana.

¿De qué hablamos cuando nos referimos al CSI?

Es el programa responsabilizado con la reducción de los riesgos de introducción y propagación de agentes biológicos causantes de enfermedades, sobre todo aquellas que no existen en el país.

¿Es una práctica que realizan todos los países?

Sí, lo que no todos lo hacen con el mismo rigor.

¿Quiénes integran o se encargan de ese control sanitario?

Un equipo de especialistas representados en los diferentes niveles del Sistema Nacional de Salud que trabaja de forma coordinada con otros organismos e instituciones, atendiendo a que esta labor de vigilancia epidemiológica a viajeros incluye acciones en los puntos de entrada y salida de nuestras fronteras: aeropuertos, puertos y marinas. Pero, en especial, el trabajo en las áreas de salud y viviendas de los que arriban.

¿Qué vigila y controla específicamente el CSI dentro de sus fronteras?

Debe garantizar que las personas que salen del país tengan conocimientos en cuanto a los riesgos epidemiológicos a los que se pueden exponer y cómo minimizarlos. Por ejemplo, que viajen con los esquemas de vacunación completos y evaluados por una comisión médica, primordialmente quienes han sido designados a trabajar, estudiar o realicen viajes fuera de Cuba a países endémicos de males erradicados en Cuba. El CSI es responsable también del control epidemiológico de mercancías, contenedores y medios de transportes internacionales que llegan al país por aeropuertos y puertos.

Foto: Yander ZamoraSensores de temperatura han sido instalados. Foto: Yander Zamora

¿Y fuera, cuando están en el exterior?

Sobre los estudiantes y colaboradores en general debe mantenerse una vigilancia estricta de su estado de salud, con énfasis en las enfermedades infecciosas, para evitar que sean portadores, al regreso, de padecimientos que puedan comprometer la salud de la población. Es lo que conocemos como el Control en la Fuente. Una vez en suelo patrio son controlados nuevamente en los puntos de entrada internacionales (aeropuertos, puertos y marinas) y se les garantiza un seguimiento estricto durante 15 días en la búsqueda de sintomatología vinculada con procesos infecciosos para establecer el diagnóstico oportuno en su área de vivienda y trabajo.

¿Cuáles son los deberes fundamentales de colaboradores, becarios y las instituciones y organismos que los representan?

Hay dos responsabilidades: la individual y la del organismo o institución a la que pertenecen. Toda entidad debe velar celosamente porque sus colaboradores y otros viajeros se encuentren en óptimo estado de salud, y enviar al CSI de cada provincia —72 horas antes como mínimo— los listados del personal que regresa y exigir su presencia física en el policlínico. En lo individual es esencial el cuidado con la propia salud durante la misión, la declaración de cualquier sintomatología que pueda presentarse y solicitar el chequeo médico obligatorio al arribar al país.

¿Cuáles consideraría las mayores fortalezas de nuestro CSI?

Disponer de un sistema de salud único, gratuito y accesible a toda la población; tener un Estado comprometido con la salud del pueblo; contar con escenarios intersectoriales y un personal capacitado en estas tareas; el apoyo de organismos internacionales como la OMS/OPS; el estricto control a nivel de los puntos de entrada; nuestra colaboración médica en el exterior que posibilita realizar el Control en la Fuente de viajeros.

¿Y en cuanto a sus debilidades?

El incumplimiento de los viajeros que regresan con las regulaciones establecidas por el MINSAP para el CSI, como es no acudir dentro de las primeras 72 horas al médico de asistencia; indisciplinas en el control de estudiantes y colaboradores procedentes de otros países que arriban a Cuba faltándoles el chequeo de su estado de salud o no declarando el padecimiento de alguna enfermedad; baja percepción de riesgo en la comunidad que posibilita la proliferación de vectores; falta de responsabilidad también de organismos en el control de sus viajeros y brechas aún existentes en nuestro sistema de salud en las pesquisas activas de los viajeros, todo lo cual es sancionable con multas por violación de la legalidad al ser un trasmisor de epidemia.

¿Cómo colaborar con este escudo protector de nuestra salud?

Es imprescindible la responsabilidad ciudadana. A todas luces resulta prácticamente imposible un riguroso control de las enfermedades infecciosas sin la participación de todos. Algunos de los brotes, fundamentalmente de dengue y conjuntivitis notificados en el país, están relacionados directamente con viajeros que han ocultado su verdadero estado de salud, lo que ha traído como consecuencia la trasmisión local de esas enfermedades.

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