Este domingo fue el más esperado de los pequeñines. La risa envolvió las plazas, parques y calles, donde los niños, llenos de ingenuidad, picardía y con esa insaciable avidez de jugar celebraron su Día en Camagüey.
Y ese futuro está justamente garantizado para la hornada que surge, llevada siempre de nuestras manos, con sugerencias, observaciones, con sabios consejos, para que luchen por la obra que ha erigido la Revolución.
Esa es la mejor forma de poder repetir lo vivido en esta jornada, propia del plan de verano: juegos, bailes, cantos, concursos, recorridos por la flora y la fauna, compras de golosinas y disímiles entretenimientos que disfrutan los menores y hacen feliz a los mayores.
Se retozó sobremanera, se gastaron bromas, hubo caídas inesperadas, caritas por la negación a pretensiones imposibles, vueltas y más vueltas hasta llegar al cansancio y de regreso a casa, sólo se escuchaba una razón ¡ Los niños nacen para ser felices¡
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