jueves, 10 de diciembre de 2009

Y se llaman “seres humanos”

Por:Ernesto Pantaleón Medina\Televisión Camagüey

Asha era, con toda seguridad, una niña como otra cualquiera, con sus l4 años llenos de sueños y fantasías; quizás con alguna muñeca de trapo como amiga preferida, confidente tal vez de algún amor adolescente.

Pero quiso el destino (esa especie de hado, casi siempre maligno, que invocan algunos para esconder realidades) que nuestra pequeña naciera en Somalia, y muriera lapidada a finales del pasado año por haber sido violada.

Los autores de la atrocidad, tres rufianes miembros de un poderoso clan en la ciudad portuaria de Kismayo, y recibió el terrible castigo a pesar de no haber cometido adulterio, delito que aunque usted no lo crea, se condena mediante tal procedimiento en algunos países islámicos.

La práctica inhumana consiste en enterrar hasta el cuello a la víctima, y asesinarla a pedradas, casi siempre en espectáculo público capaz de revolver el estómago al peor de los inquisidores medievales.

Luego de producirse el acto violatorio, Asha llevó a los tribunales a los comisores del delito, pero la ley (¿será eso en verdad ley?) no impidió que los parientes de los acusados “lavaran su honor” de la manera descrita, puesto que la virginidad “debe ofrendarse solo en matrimonio, y bajo ningún concepto perderse”.

El penoso suceso ocurrió en un continente que no marcha en la punta del rascacielos mundial, sino que es tierra de atrasos, subdesarrollo, mediocridad y una lista de etcéteras que mucho tiene que ver con el color de la piel de sus habitantes, según cuentan en sus diarios y súper cadenas de TV los rubios de ojos azules que residen un poco más acá, o más allá.

Ah, pues de esos precisamente también se dicen algunas “cosillas”…
Dresde, Alemania, año 2009:
Marwa, egipcia, de 3l años, murió de l8 puñaladas en la propia sede del tribunal de esa localidad, a manos de un joven germano, quien la llamó “terrorista” por el simple hecho de llevar el rostro cubierto por un velo.

Y en los Estados Unidos, mundo de luminarias, estrellas, millones, drogas, misiles, desarrollo y “superioridad racial”, l 400 mujeres mueren cada año luego de ser golpeadas por sus parejas.
Según datos de la ONU, entre dos y cuatro millones de féminas sufren anualmente golpizas que, aunque no les ocasionan la muerte, dejan secuelas físicas, y sobre todo (las peores, e incurables) mentales.

Vivir para ver, y os lo aseguro, amigos míos, os asombraréis de cuánta barbarie habita aún hoy bajo este sol que nos ilumina, aunque no a todos por igual.

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