miércoles, 16 de septiembre de 2009

Fondo Cultural del ALBA inicia trabajo editorial

CARACAS.— Con la presentación esta semana de América Nuestra: integración y revolución, del venezolano Luis Britto, el Fondo Cultural del ALBA inicia un amplio programa editorial, informó a Prensa Latina el presidente de la institución, José Fernández.

Luis Britto García, autor del primer título del Fondo Cultural del ALBA.

La propuesta editorial incluye Un encuentro con Fidel, del italiano Gianni Mina, y Bolívar, del colombiano Indalecio Lievano Aguirre; mientras se negocian títulos como El mérito es estar vivo, del cubano Luis Báez, sobre los intentos de asesinar a Fidel Castro.

Fernández adelantó que las próximas ofertas incluyen Carlos Fonseca Amador, bajo las banderas de Che y Sandino, de la estadounidense Matilde Zimmermann, y Quedan Dios y los pobres, del argentino Alejandro Daussá.

Añadió que el objetivo editorial del Fondo es lograr el reconocimiento de los valores culturales de Latinoamérica y el Caribe, mediante el apoyo al pensamiento transformador en la región.

martes, 15 de septiembre de 2009

Preside Raúl acto por el aniversario 50 de Ciudad Escolar Libertad

Yaima Puig Meneses

El General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, presidió el acto por el aniversario 50 de la entrega del otrora cuartel militar Columbia al Ministerio de Educación para ser convertido en Ciudad Escolar Libertad.

Foto: Otmaro RodríguezAl finalizar la ceremonia, Raúl saludó a pioneros y profesores de Ciudad Escolar Libertad.

La mayoría de los cubanos de hoy no tiene otro recuerdo de este sitio que el bullicio de los casi 11 000 niños y jóvenes que estudian en sus aulas, señaló José Ramón Fernández, vicepresidente del Consejo de Ministros, quien resaltó la trascendencia de poner la enorme instalación militar al servicio de la formación de las nuevas generaciones.

Más allá de su valor simbólico, la conversión de los cuarteles en escuelas hizo posible el milagro de que una nación que en 1953 tenía un 23% de analfabetos entre su población mayor de diez años, y donde más del 44% de los niños entre 6 y 14 años no asistían a la escuela, haya graduado después del triunfo de la Revolución casi un millón de profesionales, destacó Fernández.

Subrayó que el principal deber de los cubanos de hoy consiste en aprender de nuestra gloriosa historia, apropiarse de su legado, sentir que les pertenece, enriquecerlo y defenderlo como suyo para el presente y para el futuro; igualmente, estudiar y prepararse bien para enfrentar los retos de un mundo en crisis.

Dijo también que "hoy, bajo la dirección de nuestro Partido y Gobierno, se realizan esfuerzos sostenidos para fortalecer y perfeccionar nuestra educación, en medio de las dificultades económicas que enfrentamos. Nunca como hoy es tan importante el papel de los maestros y de los padres para contribuir a los propósitos docentes y educativos de los estudiantes, para la forja de las cualidades que deben caracterizar al hombre y a la mujer en nuestra sociedad socialista."

Alfredo Díaz, rector del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, recibió de manos de Armando Hart Dávalos, presidente de la Sociedad Cultural José Martí (SCJM), el reconocimiento La utilidad de la virtud, que le fue conferido a la Ciudad Escolar Libertad.

Esta distinción es la máxima de su tipo que otorga la SCJM a personalidades e instituciones destacadas en la promoción, divulgación y defensa de los fundamentos de la Revolución Cubana. Pioneros de la Ciudad Escolar Libertad develaron sendas placas por el aniversario 50 del nacimiento del plantel.

Al finalizar la ceremonia, Raúl se dirigió al lugar donde medio siglo atrás fue sembrada la ceiba que distingue el espacio donde el 8 de enero de 1959 el Comandante en Jefe Fidel Castro hablara al pueblo de Cuba.

El acto contó con la presencia de los miembros del Buró Político Esteban Lazo Hernández, vicepresidente del Consejo de Estado; Miguel Díaz-Canel, ministro de Educación Superior, y Pedro Sáez, primer secretario del Partido en Ciudad de La Habana, así como Ena Elsa Velázquez, ministra de Educación, y Julio Martínez, primer secretario de la Unión de Jóvenes Comunistas.

Ciudad Libertad, el primer cuartel convertido en escuela

Madeleine Sautié Rodríguez

El 14 de septiembre de 1959 se iniciaba el primer curso escolar cubano después de la Revolución. Notables acontecimientos en torno suyo marcarían la diferencia con los que hasta entonces habían acaecido.

Con la transformación que acababa de sufrir el propio escenario donde tendría lugar el acto inaugural, se había consumado un hecho único en la historia de las repúblicas del continente americano: el Campamento militar de Columbia, que fuera sede del Estado Mayor del ejército de la dictadura batistiana, protagonista de las mayores atrocidades contra el pueblo, acababa de ser entregado por el gobierno revolucionario a Educación para convertirlo en una escuela en un acto donde junto a Fidel, estaban Raúl, Camilo, Juan Almeida, el Che, Armando Hart, Efigenio Ameijeiras y otros compañeros.

Más allá de la poderosa carga simbólica del cambio, el suceso era mucho más que una alegoría. Las armas, que hasta entonces y desde allí apuntaban al pueblo, se transmutaban en libros, sin dudas armas también, pero con fines totalmente diferentes a los de aquellas.

No podía alcanzarse a ver desde allí la magnitud de la obra que a partir de entonces se construiría. Aquel encuentro que calificó Fidel como "el acto más hermoso de esta Revolución", concluía, después de beberse el auditorio el sublime manantial de sus palabras, con un libro de Versos sencillos de José Martí, obsequiado a cada uno de los niños, y una lluvia de flores y globos que ostentaban el lema: Ser cultos para ser libres.

Uno de los más bellos ejemplos que podemos dar al mundo

(Discurso pronunciado por el comandante Raúl Castro, el 14 de septiembre de 1959 cuando el campamento militar de Columbia se convierte en Ciudad Escolar Libertad)

Este acto de hoy, en la nueva era que vive nuestra patria después del primero de enero, es el más importante de todos. Por la fuerza de su simbolismo, por una promesa más que se vuelve realidad, por una fortaleza más que cae para levantar sobre ella una fortaleza de espíritu, que son nuestras escuelas; por ser un acto que indudablemente constituirá uno de los más bellos ejemplos que al mundo podemos dar de la nueva fortaleza que hoy florece en nuestra patria.

Raúl, Camilo y Armando Hart en emocionado abrazo tras la entrega oficial de Ciudad Libertad.

Decían antiguamente que el que dominara Columbia tenía a Cuba en sus manos y nosotros queremos, si eso es cierto, que Cuba esté en las manos de la niñez cubana, por ser ellos lo más puro que hay en nuestro país y en todos los países del mundo y que esta imponente fortaleza, que hasta el primero de enero constituyera la amenaza más grande de nuestra nación, hoy pase a manos de nuestra niñez y una tras otra todas esas inmensas fortalezas irán siendo convertidas en escuelas y todo peso que se rebaje del presupuesto militar está justificado cuando se aumenten al presupuesto de la enseñanza.

Para defender la patria todos aquí lucharemos, un ejército pequeño, pero eficiente basta, porque el mejor ejército de la Revolución es el pueblo mismo. Y hoy, en esta victoria que sin sangre se ha logrado, hoy que abriendo el curso escolar hacemos entrega de esta fortaleza, hoy cuando de esta fortaleza, el ejército de la dictadura fue arrojado por el empuje incontenible del Ejército Rebelde, hoy, ese mismo Ejército Rebelde, se repliega cariñosamente ante el empuje de nuestra niñez; hoy cuando vemos convertida en realidad una de las consignas trazadas por nuestro máximo líder en las prisiones oscuras de Isla de Pinos, trazada hace más de siete años en aquel famoso discurso La historia me absolverá, hoy, cumpliendo aquella línea, Columbia, fortaleza militar, se convierte en Ciudad Libertad, ahora con más fuerza y más razón que nunca, Ciudad Libertad para el florecimiento de la cultura sobre la barbarie. Ciudad Libertad para el sano florecimiento de nuestra juventud.

En la otrora Ciudad Militar de Columbia, la mayor fortaleza de Cuba durante casi sesenta años, el Comandante Camilo Cienfuegos inicia la demolición de la posta seis. Son las dos y cuarenta de la madrugada del 10 de marzo. Con los muros cae toda una época de horror. (Tomado de Revolución)

Hoy el Ejército Rebelde abre sus brazos a la niñez cubana y le entrega Ciudad Libertad.

Es preciso enseñar con el ejemplo

(Fragmentos del discurso de Armando Hart Dávalos, ministro de Educación, el 14 de septiembre de 1959 cuando el campamento militar de Columbia se convierte en Ciudad Escolar Libertad)

Queríamos que este año se iniciara el Curso Escolar con una lección de Cívica; queríamos que lo primero que ustedes oyesen en la Escuela este curso fuera un ejemplo vivo de moral; queríamos que todos los niños de Cuba... concurriesen simbólicamente a una sola clase, a una sola lección.

[...] no se puede enseñar sin el ejemplo. Cuando el maestro les explique a ustedes cualquier materia pregúntenle por el ejemplo, que la vida, o que la naturaleza va a diario presentándonos y entonces ustedes verán cómo lo que antes no comprendieron lo entenderán mejor. Sobre todo en materia de Moral y de Cívica, es preciso enseñar con el ejemplo.

Por eso, niños cubanos, los hemos traído aquí, los hemos traído al antiguo campamento militar de Columbia, hoy orgullosa Ciudad Libertad, para decirles a ustedes lo que significan estos terrenos, para decirles a ustedes lo que significan estos muros, porque los niños de Cuba deben aprender la Historia de un pueblo que tuvo que conquistar con sangre el derecho que tienen los niños a mandar en este territorio, en estos terrenos hoy Ciudad Escolar.

Martí nos dijo que los hombres van por dos bandos, andan en dos bandos: los que aman y construyen, los que odian y destruyen. No crean ustedes nunca, niños de nuestra Patria, que existe otra diferencia entre los hombres. Los buenos, los que aman y construyen, gozan construyendo; los malos, los que odian y destruyen, gozan destruyendo. Esa es la única legítima diferencia que existe entre los hombres. No crean que existen otras diferencias entre los hombres.

Pues bien, aquí en este campamento se unieron un día todos los malos, todos lo que gozaban con el egoísmo, todos los que no gozaban construyendo, todos los que gozaban destruyendo. Y en este campamento formaron un ejército, mucho, pero mucho más poderoso que nuestro Ejército Rebelde: Al creer en su maldad, ellos creían que todos los hombres eran malos, que todos los hombres eran de su misma condición; y como los políticos cubanos le habían hecho perder la fe al pueblo, le habían hecho perder la confianza y la voluntad, el pueblo se sentía como decepcionado y creían que nunca podría aplastar al Ejército de los que odiaban y destruían.

Pero entonces el pueblo se fue uniendo, se fue uniendo tras una sola dirección, tras un solo grupo, se fue uniendo tras una sola revolución y fue así entonces, como el pueblo de Cuba fue uniéndose a los buenos, fue uniéndose a los virtuosos, fue uniéndose a los que amaban y construían, fue uniéndose a la Revolución Cubana.

Los malos creían que no podían vencerlos porque ellos estimaban que la virtud y que la bondad no eran fuerzas capaces de destruir a un ejército poderoso; ignoraban que lo que es indestructible es un pueblo con fe, con fe en sus destinos que es decir confianza en su acción, confianza en sus valores, confianza en los valores del hombre digno.

Y así fue que vimos derrotada la tiranía, y así fue que este pueblo pudo entregarle a los niños de Cuba este campamento, no ya convertido en campamento, sino convertido en escuela, y lo hemos hecho porque tenemos fe en los niños, porque sabemos que son generosos, porque como dijo Martí: "Los niños son los que saben querer, los niños son la esperanza del mundo".