En la asamblea abierta IX Congreso de la UJC efectuada en la Empresa Constructora de Obras del Poder Popular en Holguín se reflexionó sobre los espacios que desaprovechan algunos comités de base para divulgar cuanto hacen con el fin de atraer a la juventud hacia la vanguardia.
Por:Héctor Carballo Hechavarría
«Ustedes deben dar a conocer más las cosas que hacen», sugirió una trabajadora a los integrantes del comité de base de la Empresa Constructora de Obras del Poder Popular (ECOPP), durante la celebración de su asamblea abierta IX Congreso de la UJC.
Curiosamente, la propuesta no saltaba al ruedo por el letargo de una estructura de base de brazos cruzados, de esas que pareciera se balancean sobre la tela de una araña, sino cuando una militante enumeró algunas de las tareas acometidas en los meses anteriores.
Fue sobre todo la «noticia» de que, a la par de sus faenas dentro de las oficinas, ellos dedicaron tiempo y esfuerzos al apoyo de importantes tareas sociales, lo cual tomaba a algunos por sorpresa, junto a la buena nueva de que Yuricel y Demetrio acababan de ingresar a las filas del Partido.
Los jóvenes de la ECOPP revelaron que se movilizaron hacia la producción de alimentos en un campamento agrícola, que debutaron como constructores en la remodelación de un salón quirúrgico del hospital provincial Vladimir I. Lenin, en la terminación de la plaza Camilo Cienfuegos y que su gran sueño común es organizar una escalada al Pico Turquino.
Sin embargo, otro trabajador coincidió en que no todos los presentes lograban identificar a cada uno de los militantes del comité de base, y que los matutinos o los murales de la empresa y el resto de sus entidades podrían aprovecharse mejor para divulgar la vida de este.
El sincero diálogo ponía al descubierto una insatisfacción expuesta a menudo por los propios miembros de la Organización, y que tiene que ver con la necesidad de que sean precisamente los jóvenes los difusores de cuanto aman y construyen.
Claro, no se trata de la fanfarria o de la palabra hueca que resulta de aquellos «frutos» fatuos que, cuando se amplifican a los cuatro vientos, nos hacen pensar en el sabio proverbio de «mucho ruido, pocas nueces».
Pero, ¿acaso no sobran ejemplos de cuántas grandes y pequeñas proezas realizan a diario los jóvenes? ¿Se reconocen y estimulan en cada lugar esos méritos, hayan sido o no protagonizados por militantes de la UJC?, se cuestionaba un joven.
Cuántos espacios se desaprovechan todavía por algunos comités de base a la hora de divulgar sus tareas, revivir la historia local o patria, en la misión de combatir las dificultades e irradiar valores para atraer al resto de los jóvenes hacia la vanguardia.
Lo cierto es que, a pesar de estar recogido entre los roles a desempeñar por la Organización, es este un tema recurrente que suele seguir diluyéndose dentro del llevado y traído acápite del «protagonismo juvenil» y que, no por haber sido sugerido en la referida asamblea, es ajeno en otros escenarios donde conviven los jóvenes, exista o no un comité de base.
Con miras al Congreso de la UJC ha sido muy útil posar el dedo sobre la llaga acerca de cuáles son los resortes a desatar dentro de cada estructura o colectivo laboral para que todos ellos, con la UJC a la vanguardia, hagan su justo «ruido».
A kilómetros de distancia, en el Hospital Psiquiátrico Mercedes Sirvén, en Gibara, un dirigente juvenil rememoraba la ejemplar participación de los universitarios en la recuperación tras el paso del huracán Ike, pero se cuestionaba al mismo tiempo por qué, por algo tan sencillo como evitar que la hierba rebose un césped, había que aguardar por una iniciativa venida «desde arriba».
Ciertamente, es un encargo que no le atañe exclusivamente a la organización juvenil, sino en lo cual deberán estar acompañados por las administraciones, las secciones sindicales o los núcleos del Partido en cada lugar.
martes, 10 de noviembre de 2009
Director de cine italiano Giuseppe Tornatore visitará Cuba
Invitado oficialmente por el ICAIC, el realizador de Cinema Paradiso se espera que esté en la Isla pocos días antes del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.
Por:Joel del Río
Giuseppe Tornatore (Bagheria, Palermo, 1956) tenía cuatro años cuando su padre lo tomó de la mano y lo llevó a ver Los diez mandamientos, larguísima superproducción bíblica estilo Hollywood, que mantuvo al niño sobrecogido en su luneta y, tal vez, cimentó su afición por las películas de dos horas o más.
Su primera película, Il Camorrista (1987), duraba dos horas 40 minutos: el retrato del hampa napolitana que combinaba la espectacularidad del cine de gánsteres con la reflexión sociopolítica. Su segunda película, la adorada Cinema Paradiso (1989) le ganó fama mundial, el Premio Especial del Jurado en Cannes y el Oscar, a pesar de sus bien prolongadas dos horas de nostalgias, remembranza y homenaje al cine ambientado en un pequeño pueblo de Sicilia, en los años 50; circunstancias indiscutiblemente autobiográficas, que el cineasta recreó mediante claves tragicómicas cercanas a las que pulsara ese genio tutelar que fue Federico Fellini en su clásico Amarcord.
«Quería hacer una fantasía sobre una época, cuando ir al cine constituía una gran sorpresa y una excitación tremenda —declaró a la revista Screen International en 1989. Ese tiempo pasó, y quise recrearlo en una película retro que no fuera estrictamente realista. Por eso, está la “exageración” de un proyeccionista que colecta los fragmentos de los besos demasiado “calientes” que habían sido censurados».
La célebre película de Tornatore no pretendía convertirse en un libelo contra la censura. Intentaba, más que todo, exaltar el misterio del viejo cine, y rendirle tributo a su capacidad para hacer reír, llorar o soñar.
Como toda gran película, Cinema Paradiso no tenía, no tiene, únicamente las lecturas que sugiero en el párrafo anterior. Puede verse una y otra vez y descubrirle sucesivos estratos de significación. Cuenta también una fábula preciosa (acusada por los «recontrarracionalistas» de sentimentaloide) sobre la curiosidad infantil que nunca debiéramos abandonar, la nostalgia de alguien todavía joven por un tiempo perdido, la angustia del primer amor y todas las esperanzas, desilusiones y alegría de una etapa de la vida que suele recordarse más feliz y gratificante.
Hacía llorar la película, claro que le sacaba las lágrimas a muchísimos espectadores, pero la capacidad de conmoverse con una película hasta las lágrimas puede ser ridícula solo si es evaluada desde la pedantería teórica inconmovible. Tanto gustó el filme, que Tornatore y su productor decidieron reeditarlo, añadirle más o menos la hora de metraje que le habían sustraído para hacerla más comercial, y así apareció el llamado «corte del director», notablemente más extenso y recreado.
Antes de entrar al mundo del cine, y de rendirle tan elocuente homenaje, Tornatore había practicado la fotografía. Con solo 16 años puso en escena textos de Pirandello con una compañía de actores aficionados. Luego realizó varios documentales y trabajó para la televisión. En 1984 escribió y dirigió la segunda unidad de Cento giorni a Palermo, en la cual se acogía ya al tratamiento de los temas que mejor conocía: su Sicilia natal, sus personajes populares, los arrebatados y delirantes, amén de cierto romanticismo pesimista o nostálgico que lo acompañará en sus siguientes obras: Estamos todos bien (1990) y Una pura formalidad (1994), consagradas, más que todo, a potenciar el histrionismo superlativo de Marcello Mastroianni y Gerard Depardieu, respectivamente.
En 1995 describió el retorno a la Sicilia del pasado, y al cine de aquel entonces, en El hombre de las estrellas, donde se notaba, quizá demasiado, el intento por recuperar la magia de Cinema Paradiso.
Luego, la superproducción internacional tocó a su puerta. Por solo hablar de sus virtudes, La leyenda del pianista sobre el océano (1998) presentaba sobrecogedora interpretación del británico Tim Roth, desbordado virtuosismo fotográfico del húngaro Lajos Koltai, y adorable partitura del maestro Ennio Morricone. Si en esta película el protagonista se obsesionaba con la música y el confinamiento en un trasatlántico, en la siguiente, Malena (2000), la inobjetable Mónica Bellucci representa a una joven viuda, golpeada por la envidia y los prejuicios, que en 1940 se convierte en la obsesión erótica de un pueblito, otra vez siciliano.
Guionista de sus películas, en 2006 Tornatore se ganó nuevamente el favor de buena parte de la crítica mundial con La desconocida, dramático análisis del doloroso tema de la prostitución entre jóvenes emigradas provenientes de Europa del Este, que consiguió ganar cinco premios David de Donatello (equivalentes del Oscar en Italia) por mejor filme, director, actriz protagonista, fotografía y música, a cargo de su siempre fiel Ennio Morricone.
Imágenes absorbentes, excepcional capacidad para recrear atmósferas psicológicas del pasado, fidelidad al melodrama, capacidad para el suspense y la emoción, altísimo nivel histriónico, son algunos de los dones que nos regala el cine de Tornatore y que ha reiterado en su más reciente propuesta, Baaria, la puerta del viento, su película más autobiográfica, donde vuelve a dirigir a la mítica Bellucci en una historia, por supuesto, ítalo-sureña.
Según se ha publicado en diversos medios, emprenderá luego el ambicioso proyecto épico, largamente acariciado, titulado Leningrado, que de seguro traerá un Tornatore menos local y pintoresco.
Más confirmada que la realización de Leningrado está la próxima visita de Tornatore a Cuba. Unos pocos días antes de que comience el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, en los últimos días de noviembre —con más exactitud entre el 20 y el 27—, debe estar entre nosotros, en visita oficial al ICAIC, con un ciclo de películas incluido, uno de los más afamados y representativos cineastas italianos y europeos de los últimos 30 años. Será excelente ocasión para repasar sus obras y encontrar muchas otras sugestiones, además de las que apunto y anuncio en este artículo noticioso.
Por:Joel del Río
Giuseppe Tornatore (Bagheria, Palermo, 1956) tenía cuatro años cuando su padre lo tomó de la mano y lo llevó a ver Los diez mandamientos, larguísima superproducción bíblica estilo Hollywood, que mantuvo al niño sobrecogido en su luneta y, tal vez, cimentó su afición por las películas de dos horas o más.
Su primera película, Il Camorrista (1987), duraba dos horas 40 minutos: el retrato del hampa napolitana que combinaba la espectacularidad del cine de gánsteres con la reflexión sociopolítica. Su segunda película, la adorada Cinema Paradiso (1989) le ganó fama mundial, el Premio Especial del Jurado en Cannes y el Oscar, a pesar de sus bien prolongadas dos horas de nostalgias, remembranza y homenaje al cine ambientado en un pequeño pueblo de Sicilia, en los años 50; circunstancias indiscutiblemente autobiográficas, que el cineasta recreó mediante claves tragicómicas cercanas a las que pulsara ese genio tutelar que fue Federico Fellini en su clásico Amarcord.
«Quería hacer una fantasía sobre una época, cuando ir al cine constituía una gran sorpresa y una excitación tremenda —declaró a la revista Screen International en 1989. Ese tiempo pasó, y quise recrearlo en una película retro que no fuera estrictamente realista. Por eso, está la “exageración” de un proyeccionista que colecta los fragmentos de los besos demasiado “calientes” que habían sido censurados».
La célebre película de Tornatore no pretendía convertirse en un libelo contra la censura. Intentaba, más que todo, exaltar el misterio del viejo cine, y rendirle tributo a su capacidad para hacer reír, llorar o soñar.
Como toda gran película, Cinema Paradiso no tenía, no tiene, únicamente las lecturas que sugiero en el párrafo anterior. Puede verse una y otra vez y descubrirle sucesivos estratos de significación. Cuenta también una fábula preciosa (acusada por los «recontrarracionalistas» de sentimentaloide) sobre la curiosidad infantil que nunca debiéramos abandonar, la nostalgia de alguien todavía joven por un tiempo perdido, la angustia del primer amor y todas las esperanzas, desilusiones y alegría de una etapa de la vida que suele recordarse más feliz y gratificante.
Hacía llorar la película, claro que le sacaba las lágrimas a muchísimos espectadores, pero la capacidad de conmoverse con una película hasta las lágrimas puede ser ridícula solo si es evaluada desde la pedantería teórica inconmovible. Tanto gustó el filme, que Tornatore y su productor decidieron reeditarlo, añadirle más o menos la hora de metraje que le habían sustraído para hacerla más comercial, y así apareció el llamado «corte del director», notablemente más extenso y recreado.
Antes de entrar al mundo del cine, y de rendirle tan elocuente homenaje, Tornatore había practicado la fotografía. Con solo 16 años puso en escena textos de Pirandello con una compañía de actores aficionados. Luego realizó varios documentales y trabajó para la televisión. En 1984 escribió y dirigió la segunda unidad de Cento giorni a Palermo, en la cual se acogía ya al tratamiento de los temas que mejor conocía: su Sicilia natal, sus personajes populares, los arrebatados y delirantes, amén de cierto romanticismo pesimista o nostálgico que lo acompañará en sus siguientes obras: Estamos todos bien (1990) y Una pura formalidad (1994), consagradas, más que todo, a potenciar el histrionismo superlativo de Marcello Mastroianni y Gerard Depardieu, respectivamente.
En 1995 describió el retorno a la Sicilia del pasado, y al cine de aquel entonces, en El hombre de las estrellas, donde se notaba, quizá demasiado, el intento por recuperar la magia de Cinema Paradiso.
Luego, la superproducción internacional tocó a su puerta. Por solo hablar de sus virtudes, La leyenda del pianista sobre el océano (1998) presentaba sobrecogedora interpretación del británico Tim Roth, desbordado virtuosismo fotográfico del húngaro Lajos Koltai, y adorable partitura del maestro Ennio Morricone. Si en esta película el protagonista se obsesionaba con la música y el confinamiento en un trasatlántico, en la siguiente, Malena (2000), la inobjetable Mónica Bellucci representa a una joven viuda, golpeada por la envidia y los prejuicios, que en 1940 se convierte en la obsesión erótica de un pueblito, otra vez siciliano.
Guionista de sus películas, en 2006 Tornatore se ganó nuevamente el favor de buena parte de la crítica mundial con La desconocida, dramático análisis del doloroso tema de la prostitución entre jóvenes emigradas provenientes de Europa del Este, que consiguió ganar cinco premios David de Donatello (equivalentes del Oscar en Italia) por mejor filme, director, actriz protagonista, fotografía y música, a cargo de su siempre fiel Ennio Morricone.
Imágenes absorbentes, excepcional capacidad para recrear atmósferas psicológicas del pasado, fidelidad al melodrama, capacidad para el suspense y la emoción, altísimo nivel histriónico, son algunos de los dones que nos regala el cine de Tornatore y que ha reiterado en su más reciente propuesta, Baaria, la puerta del viento, su película más autobiográfica, donde vuelve a dirigir a la mítica Bellucci en una historia, por supuesto, ítalo-sureña.
Según se ha publicado en diversos medios, emprenderá luego el ambicioso proyecto épico, largamente acariciado, titulado Leningrado, que de seguro traerá un Tornatore menos local y pintoresco.
Más confirmada que la realización de Leningrado está la próxima visita de Tornatore a Cuba. Unos pocos días antes de que comience el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, en los últimos días de noviembre —con más exactitud entre el 20 y el 27—, debe estar entre nosotros, en visita oficial al ICAIC, con un ciclo de películas incluido, uno de los más afamados y representativos cineastas italianos y europeos de los últimos 30 años. Será excelente ocasión para repasar sus obras y encontrar muchas otras sugestiones, además de las que apunto y anuncio en este artículo noticioso.
Se retira candidato independiente a la presidencia de elecciones en Honduras
Carlos H. Reyes,quien cuenta con el respaldo del Frente de la resistencia, ya había anunciado su decisión de no participar en los comicios bajo el régimen de facto y reiteró que en las condiciones actuales no puede haber elecciones limpias y transparentes.Carlos H. Reyes, aspirante independiente a la presidencia, se retiró finalmente este lunes del proceso electoral, coincidiendo con un llamado del Frente de la resistencia a todos los candidatos en tal sentido.
Reyes, quien cuenta con el respaldo del Frente, ya había anunciado su decisión de no participar en los comicios bajo el régimen de facto y, al confirmar ese paso, reiteró que en las condiciones actuales no puede haber elecciones limpias y transparentes.
Participar «sería legitimar a los golpistas», agregó Reyes, quien consumó el paso luego de que el presidente Manuel Zelaya declarara fracasado el diálogo, indicó PL.
El veterano líder sindical se presentó ante el Tribunal Supremo Electoral todavía con un brazo vendado por la represión de los uniformados contra las manifestaciones populares durante estos meses.
El diario hondureño Tiempo consideró que la negativa de los golpistas a restablecer la constitucionalidad refuerza la resistencia popular y acelera el fracaso de las elecciones generales previstas para fines de este mes.
El diario consideró que a los efectos de los comicios previstos para el día 29, la restitución de Zelaya solo tendría utilidad práctica si se produce en el transcurso de la presente semana.
Inaugurado en Guatemala cuarto centro oftalmológico de la Operación Milagro
La nueva instalación está ubicada en el municipio de Villa Nueva, a 12 kilómetros del centro capitalino, y ofrecerá servicios a ese y otros territorios aledaños
La gratitud guatemalteca hacia la brigada médica y el pueblo de Cuba se multiplicó este lunes, cuando fue inaugurado el cuarto centro oftalmológico de la Operación Milagro en esta nación centroamericana, reportó PL.
Tal vez la más expresiva muestra de ello la ofreció en el acto la coordinadora de los programas sociales del gobierno, Sandra Torres, al destacar el apoyo incondicional de la Isla en esta esfera, que pasará a la historia por su aporte al cambio de la vida en su país y a la cura de la ceguera y la miopía.
Señaló además que existe otra ceguera incurable hacia el pueblo de Cuba, al que pueden bloquear en lo económico —afirmó— pero nunca le podrán bloquear el corazón, del cual emana tanta solidaridad.
La nueva instalación está ubicada en el municipio de Villa Nueva, a 12 kilómetros del centro capitalino, y ofrecerá servicios a ese y otros territorios aledaños.
En Guatemala son 67 los médicos, licenciados y técnicos de la salud que aportan hace cuatro años su labor y la ofrecen ahora en esta y las otras tres unidades oftalmológicas, ubicadas en los departamentos de Jalapa (centro-oriente), San Marcos (occidente) y Escuintla (sur).
Con ello se dará cobertura nacional a personas humildes con padecimientos oculares, quienes son evaluadas clínicamente y muchas intervenidas por cataratas y carnosidades.
En declaraciones a PL, Omar Morales, embajador de Cuba en guatemala, señaló que gracias a la asistencia médica insular, iniciada tras el paso destructor del huracán Mitch por Centroamérica, entre octubre y noviembre de 1998, en ese país centroamericano se han realizado más de 20 millones de consultas.
La gratitud guatemalteca hacia la brigada médica y el pueblo de Cuba se multiplicó este lunes, cuando fue inaugurado el cuarto centro oftalmológico de la Operación Milagro en esta nación centroamericana, reportó PL.
Tal vez la más expresiva muestra de ello la ofreció en el acto la coordinadora de los programas sociales del gobierno, Sandra Torres, al destacar el apoyo incondicional de la Isla en esta esfera, que pasará a la historia por su aporte al cambio de la vida en su país y a la cura de la ceguera y la miopía.
Señaló además que existe otra ceguera incurable hacia el pueblo de Cuba, al que pueden bloquear en lo económico —afirmó— pero nunca le podrán bloquear el corazón, del cual emana tanta solidaridad.
La nueva instalación está ubicada en el municipio de Villa Nueva, a 12 kilómetros del centro capitalino, y ofrecerá servicios a ese y otros territorios aledaños.
En Guatemala son 67 los médicos, licenciados y técnicos de la salud que aportan hace cuatro años su labor y la ofrecen ahora en esta y las otras tres unidades oftalmológicas, ubicadas en los departamentos de Jalapa (centro-oriente), San Marcos (occidente) y Escuintla (sur).
Con ello se dará cobertura nacional a personas humildes con padecimientos oculares, quienes son evaluadas clínicamente y muchas intervenidas por cataratas y carnosidades.
En declaraciones a PL, Omar Morales, embajador de Cuba en guatemala, señaló que gracias a la asistencia médica insular, iniciada tras el paso destructor del huracán Mitch por Centroamérica, entre octubre y noviembre de 1998, en ese país centroamericano se han realizado más de 20 millones de consultas.
Falleció el entrenador cubano de voleibol «Ñico» Perdomo
Antonio Perdomo Estrella, asesor de la Federación Cubana de Voleibol, murió repentinamente, víctima de un paro respiratorio, a la edad de 66 años.Por:Lisset Ricardo digital@juventudrebelde.cu
Hasta el último día de su vida, este lunes, Antonio Perdomo Estrella vivió para el voleibol. Con mucha consagración contribuyó a la creación de la Escuela Cubana y a su historial de privilegio. «Ñico», como se le conoció dentro y fuera de su patria, falleció repentinamente, víctima de un paro respiratorio, a la edad de 66 años.
Deportista nato, amante y competidor en ciclismo y béisbol durante su niñez y juventud, llegó al voleibol impulsado por el ambiente existente en su natal municipio Cotorro. Luego, acumuló un envidiable currículum al lado de ese otro grande que es Eugenio George, con quien comenzó como auxiliar en 1966, en el equipo nacional masculino.
Tres años después trabajó con la escuadra juvenil de muchachas y en 1973 asumió junto a George las riendas del conjunto élite femenino.
Compartió con Eugenio la alegría de los triunfos de las Morenas del Caribe en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 y Atlanta 1996, así como los mundiales de 1978 y 1994, o las Copas del Mundo de 1989, 1991, 1993 y 1999.
Perdomo sumó a su cosecha el oro en el campeonato del orbe de 1998, un trío de triunfos en el torneo Los Cuatro Grandes, siete Juegos Panamericanos, otros tantos Centroamericanos y del Caribe, así como un Grand Prix.
Nacido el 13 de junio de 1943, igualmente conformó el cuerpo técnico de la selección masculina que participó en las Ligas Mundiales de 2004, 2005 y 2006, y en el certamen universal de Japón 2006.
En el momento de su fallecimiento, fungía como asesor de la Federación Cubana de Voleibol y se preparaba para viajar el domingo próximo hacia Guatemala, donde impartiría un curso en su condición de Instructor de la Federación Internacional.
Llegue a familiares, jugadores, amigos y sus compañeros de labor, sentidas condolencias por la pérdida de un hombre que nos dejó huellas indelebles de conocimiento, caballerosidad y valores humanos.
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