martes, 19 de enero de 2010

Primer municipio sin iletrados gracias a programa cubano

Guatemala

CIUDAD DE GUATEMALA, 18 de enero.— Guatemala declaró hoy su primer municipio libre de analfabetismo gracias al método cubano Yo sí puedo, en un país donde los iletrados son algo más del 21% de la población.

Según confirmó a Prensa Latina la alcaldesa Jeannete Ordóñez del central departamento de El Progreso, esta fue la localidad donde 550 pobladores recibieron su diploma de graduados, pues ahora saben leer y escribir, gracias al beneficio del programa cubano.

Ordóñez elogió la labor de las tres decenas de asesores cubanos, que prestan servicios en esa nación centroamericana, donde existen ya ocho comunidades libres del flagelo y la meta es llegar a 100 000 alfabetizados en el 2010.

AGRADECEN COOPERACIÓN DE CUBA

GRANADA, 18 de enero.— La ministra de Educación de Granada, Franka Alexis-Bernardine, agradeció este lunes la cooperación de Cuba con su país en encuentro sostenido en la capital con el embajador cubano, Ángel Reigosa de la Cruz.

La ministra elogió además la aplicación del programa cubano de alfabetización Yo sí puedo gracias al cual se han graduado en los últimos tres años 443 granadinos.

Por su parte, Reigosa apuntó que a pesar de la difícil situación económica por la que ambos países transitan actualmente, Cuba mantendrá la cooperación con el hermano pueblo de Granada. (PL)

lunes, 18 de enero de 2010

Constituyen en Camagüey comisiones electorales las elecciones parciales

En Camagüey quedaron constituidas las comisiones electorales de circunscripción para las elecciones parciales.

Por Aymee Amargós / Televisión Camagüey

El protagonismo de los vecinos en la circunscripción hará de las elecciones parciales otra jornada de reafirmación revolucionaria. Será un momento de participación cívica y de ejercicio de la democracia.

En los 4 distritos de la ciudad de Camagüey se constituyeron las comisiones electorales. Un paso importante en este proceso ciudadano en defensa de la soberanía.

La presidenta de la Comisión Electoral en la provincia, Tania Rodríguez Medidor, dijo que la calidad de los comicios depende en gran medida de la capacitación y preparación integral de miembros de las comisiones.

“En la medida que cada integrante esté mejor preparado podrá tener más elementos para explicar en los barrios y comunidades para que todo fluya con total transparencia”

Convocadas para el 25 de abril. Las elecciones parciales para elegir a los delegados a las asambleas Municipales del poder Popular serán otro momento de vitalidad y la fortaleza en un proceso de profunda raíz popular.

Haití pone a prueba el espíritu de cooperación - Reflexiones del compañero Fidel

Las noticias que llegan de Haití configuran el gran caos que era de esperar en la situación excepcional creada por la catástrofe.

Sorpresa, asombro, conmoción en los primeros instantes, deseos de prestar ayuda inmediata en los más apartados rincones de la Tierra. ¿Qué enviar y cómo hacerlo hacia un rincón del Caribe, desde China, India, Vietnam y otros puntos ubicados a decenas de miles de kilómetros? La magnitud del terremoto y la pobreza del país generan en los primeros instantes ideas de necesidades imaginarias, que dan lugar a todo tipo de promesas posibles que después se tratan de hacer llegar por cualquier vía.

Los cubanos comprendimos que lo más importante en ese instante era salvar vidas, para lo cual estábamos entrenados no sólo frente a catástrofes como esa, sino también contra otras catástrofes naturales relacionadas con la salud.

Allí estaban cientos de médicos cubanos y, adicionalmente, un buen número de jóvenes haitianos de humilde origen, convertidos en bien entrenados profesionales de la salud, una tarea en la que hemos cooperado durante muchos años con ese hermano y vecino país. Una parte de nuestros compatriotas estaban de vacaciones y otros de origen haitiano se entrenaban o estudiaban en Cuba.

El terremoto superó cualquier cálculo; las casas humildes de adobe y barro ─de una ciudad con casi dos millones de habitantes─ no podían resistir. Instalaciones gubernamentales sólidas se derrumbaron, manzanas completas de viviendas se desplomaron sobre los moradores, que a esa hora, al iniciarse la noche, estaban en sus hogares y quedaron sepultados bajo las ruinas, vivos o muertos. Las calles repletas de personas heridas clamaban por auxilio. La MINUSTAH, fuerza de Naciones Unidas, el Gobierno y la Policía quedaron sin jefatura ni puesto de mando. En los primeros instantes, la tarea de esas instituciones con miles de personas fue saber quiénes quedaban con vida y dónde.

La decisión inmediata de nuestros abnegados médicos que laboraban en Haití, así como de los jóvenes especialistas de la salud graduados en Cuba, fue comunicarse entre sí, conocer de su suerte y saber con qué se contaba para asistir al pueblo haitiano en aquella tragedia.

Los que estaban de vacaciones en Cuba se dispusieron de inmediato a partir, así como los médicos haitianos que se especializaban en nuestra Patria. Otros expertos cubanos en cirugía que han cumplido difíciles misiones se ofrecieron para partir con ellos. Basta decir que antes de 24 horas ya nuestros médicos habían atendido a cientos de pacientes. Hoy 16 de enero, a sólo tres días y medio de la tragedia, se elevaba a varios miles el número de personas afectadas que habían sido ya asistidas por ellos.

En horas del mediodía de hoy sábado, la jefatura de nuestra brigada informó entre otros datos los siguientes:

"…realmente es encomiable lo que están haciendo los compañeros. Es opinión unánime que Pakistán ha quedado pequeño ―allí hubo otro gran terremoto donde algunos laboraron―; en aquel país muchas veces recibían fracturas incluso mal consolidadas, algunos aplastamientos, pero aquí ha sobrepasado todo lo imaginable: amputaciones abundantes, las operaciones prácticamente hay que hacerlas en público; es la imagen que habían imaginado de una guerra."

"…el hospital Delmas 33 ya está funcionando; el mismo tiene tres salones quirúrgicos, con plantas eléctricas, áreas de consulta, etcétera, pero está absolutamente repleto."

"…12 médicos chilenos se han incorporado, uno de ellos anestesiólogo; también ocho médicos venezolanos; nueve monjitas españolas; se espera la incorporación, de un momento a otro, de 18 españoles a los cuales la ONU y Salud Pública haitiana les había entregado el hospital, pero les faltaban recursos de urgencia que no habían podido arribar, por lo que decidieron sumarse a nosotros y comenzar de inmediato a trabajar."

"…fueron enviados 32 médicos residentes haitianos, seis de ellos iban a ir directo a Carrefour, un sitio totalmente devastado. También viajaron los tres equipos quirúrgicos cubanos que llegaron ayer."

"…estamos operando las siguientes instalaciones médicas en Puerto Príncipe:

Hospital La Renaissance.

Hospital del Seguro Social.

Hospital de la Paz."

"…funcionan ya cuatro CDI (Centros de Diagnóstico Integral)."

En esta información se transmite sólo una idea de lo que están haciendo en Haití el personal médico cubano y de otros países que laboran con ellos, entre los primeros que llegaron a esa nación. Nuestro personal está en disposición de cooperar y unir sus fuerzas con todos los especialistas de la salud que han sido enviados para salvar vidas en ese pueblo hermano. Haití podría convertirse en un ejemplo de lo que la humanidad puede hacer por sí misma. La posibilidad y los medios existen, pero la voluntad falta.

Cuanto más tiempo se dilate el entierro o la incineración de los fallecidos, la distribución de alimentos y otros productos vitales, los riesgos de epidemias y violencias sociales se elevan.

En Haití se pondrá a prueba cuánto puede durar el espíritu de cooperación, antes de que el egoísmo, el chovinismo, los intereses mezquinos y el desprecio por otras naciones prevalezcan.

Un cambio climático amenaza a toda la humanidad. El terremoto de Puerto Príncipe, apenas tres semanas después, nos está recordando a todos cuán egoístas y autosuficientes nos comportamos en Copenhague.

Los países observan de cerca todo lo que ocurre en Haití. La opinión mundial y los pueblos serán cada vez más severos e implacables en sus críticas.

Fidel Castro Ruz
Enero 16 de 2010
7 y 46 p.m.

Haití: situación de damnificados “desesperada”, hospitales desbordados

SANTO DOMINGO, 17 de enero.— La situación de miles de personas en las calles de Puerto Príncipe, hostigadas por el Sol, es "desesperada", mientras que los hospitales de la capital haitiana no dan abasto para atender el incesante flujo de heridos, explicó el domingo el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), señala AFP.

Foto: Juvenal BalánLa ley del más fuerte prima en Haití para obtener alimentos y agua.

En la gran plaza del Champ de Mars, repleta por miles de personas que lo perdieron todo, "la situación es desesperada", cuenta un portavoz del CICR en el lugar, Simon Schorno.

Decenas de miles de sobrevivientes, temiendo réplicas del terremoto, pasaron su quinta noche a la intemperie, pese a los miles de cuerpos en descomposición, que aún no han sido recogidos, mientras crecían manifestaciones de violencia, saqueos y aumentaba la desesperación de los damnificados.

La ayuda internacional masiva, esperada ansiosamente por millones de personas afectadas tarda en llegar, reconoce el CICR.

Por su parte, la agencia PL reporta desde Puerto Príncipe que el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y el presidente René Preval estudiaron formas para agilizar la ayuda internacional a Haití, devastado por el terremoto del martes último.

Ban llegó este domingo a la destruida urbe para evaluar personalmente la situación del país.

En el encuentro participó la vicepresidenta primera de España, María Teresa Fernández de la Vega, cuyo país preside la Unión Europea (UE) en el primer semestre del año. La Vicepresidenta añadió que Naciones Unidas evalúa establecer un corredor terrestre desde la vecina República Dominicana para facilitar la llegada de la masiva asistencia internacional a los haitianos.

También se conoció que el Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá este lunes para analizar la coordinación de la ayuda humanitaria al pueblo haitiano, comenta ANSA, mientras que representantes de varias naciones acudirán hoy a Santo Domingo, la capital dominicana, a efectuar una cumbre mundial para coordinar el envío de asistencia urgente hacia Haití, de acu

La peor tragedia es no poder hacer más

Con los médicos cubanos en Haití

Leticia Martínez Hernández Fotos: Juvenal Balán (Enviados especiales)

PUERTO PRÍNCIPE, Haití.— El pequeño no paraba de temblar, de su manita endeble colgaba un suero que a estas alturas muy poco podía ayudarle. Por sus venas colapsadas ya no pasaba el fluido que en otra circunstancia, quizás, le devolvería el aliento. Acostadito sobre un cartón la vida se le iba, mientras a sus pies un médico cubano lamentaba no poder hacer más.

Los médicos trabajan de manera continua y lo más frecuente son las amputaciones.

"A este angelito lo trajeron hoy por la mañana. Llevaba tres días bajo los escombros. Lo trajo un rescatista, no tiene familia y es muy probable que no se salve. Le hemos puesto de todo, lo limpiamos, curamos sus heridas, ya no sé cómo seguir ayudándolo. Esta tragedia se ha ensañado con los niños, es insoportable el dolor".

Con solo 28 años ya Sergio sabe qué cara tiene la muerte. Estos últimos días han sido funestos para este médico santiaguero que por primera vez sale de su tierra para salvar vidas. A la pregunta de qué ha sido lo más terrible, dispara dos ráfagas salidas del mismísimo corazón: el sufrimiento de los pequeños y no poder socorrerlos a todos. Así hablaba Sergio Otero González, cuando de su mano se aferró una mujer con el rostro magullado.

Es hora de apartarse del niño y auxiliar a los que llegan. Quizás cuando regrese, este inocente sin nombre haya dejado de respirar, no le quedará más que conformarse con haber hecho lo imposible por devolverle la vida a un ser que nació marcado por la tragedia.

De estas tristes historias está repleta hoy la tierra haitiana. Centros hospitalarios como Delma 33 (paradójicamente nombrado La Paz) y La Renaissance (renacimiento en francés), tienen mucho horror que contar; pero allí los médicos cubanos siguen empeñados en escribir con mayúsculas la palabra VIDA, aunque las agencias de noticias se encarguen de minimizarlos y hasta de negarlos, como la cadena de TV norteamericana Fox News. ¿Será que tendremos que poner altavoces en la Luna para que se acaben de enterar que muchos años antes del sismo ya Haití sabía de los médicos cubanos?

RENACIMIENTO EN HAITÍ

La paradoja se apodera de Haití, con cada mirada descubro un contraste, otro más¼ Creí que la contradicción entre la felicidad de la caras que muestran las vallas publicitarias y el rostro ajado de quienes por debajo de ellas pasan, era la mayor ironía, pero me equivocaba. Hallar las palabras paz y renacimiento en la fachada de los hospitales más tétricos que he visto en mi vida, superó cualquier incongruencia¼ Me empeñé entonces en encontrar la respuesta en el ondear de la bandera de mi tierra a la puerta de estos.

De los escombros sale una fetidez insoportable, mientras la gente deambula por las calles.

Pareciera que los haitianos se acercan a los hospitales donde están los cubanos para encontrar sosiego. No paran de llegar, todos quieren ser atendidos de inmediato, el irresistible dolor de sus cuerpos se mezcla con una enraizada falta de cariño, que parece curarse de inmediato cuando uno de nuestros galenos los acaricia con ternura¼ Hasta los predios de los hospitales se mueven familias enteras. Montan allí el quimbo, ubican al enfermo en el centro, amontonan lo poco que les quedó, y la familia, cuando todavía queda, sale a buscar atención. A otros los transportan en cartones, tablas, colchones¼ hasta casi acorralar al médico.

Así, entre muchos, encontré a la doctora Madelaine en el centro hospitalario La Renaissance. Llegar hasta ella se convirtió en una demostración de malabarismo. Un pie primero, otro después¼ un descanso para recobrar el equilibrio: debajo de mí agonizaban de dolor varios haitianos, solo rozarlos hubiera sido imperdonable. Sin embargo, allí no terminaba la odisea. Tocaba ahora convencerla de que me contara sus vivencias. Esta granmense de 32 años es una experta curando, pero frente a una grabadora tiembla.

"Esto no se compara con nada de lo que he visto. Cuando llegué sentí miedo, pero no tuve tiempo de dejarlo crecer. Todavía no olvido el rostro de una pequeña de dos años, que sacaron de los escombros y llegó agonizando. A muchos los traen así, pero cuando se trata de un niño, el corazón se nos estruja aún más".

-¿No se desespera cuando le llaman de todos lados y a toda hora para que los auxilie?

"Ellos están desesperados, lo que han vivido no es para menos. Pero nosotros hemos aprendido a tener calma y tratarlos con delicadeza aunque estemos estresados. Si te desesperas no ayudas ni a uno ni a otro, y terminas siendo inútil".

Los lesionados llegan a todas horas. Desgarra ver la cantidad de niños.

Con esa misma ecuanimidad sale la cirujana Abrahana del Pilar Cisneros Depestre del improvisado salón de operaciones. Desde dentro de este lugar, parapetado entre sábanas, se escucha un sonido aterrador. Estamos amputando una pierna, dice y me convida a pasar. Pero hasta allí no llegan mis fuerzas, prefiero entonces esperarla fuera para conversar. De ella solo sé que acortó sus vacaciones para retornar a Haití y ayudar.

"Todo es muy triste y desolador. Las heridas son en extremo graves. Lo más frecuente son las traumatologías, muchas personas llegan prácticamente autoamputadas, con los miembros casi desgarrados, con quemaduras incompatibles con la vida, como las de esa niña que ahora mismo cuida una vecina pues su mamá falleció y no se ha encontrado algún otro familiar".

Han transcurrido varios días, las posibilidades de salvación van siendo mínimas para los que recién son encontrados, dice esta doctora que ya ha perdido la cuenta de los que han pasado por sus manos. "El viernes operamos a 15 personas, hoy sábado ya vamos por 17 y no hemos terminado el día, son uno detrás del otro. La severidad de las lesiones es mayor, los casos son extremadamente sépticos".

-¿Y los familiares, doctora, qué le dicen?

"Muchos llegan solos, pero cuando las familias los traen, es tanto el dolor y la tristeza que solo nos miran, creo que con eso lo dicen todo, no hace falta la palabra gracias".

-¿Está cansada?

"Es verdad que hemos trabajado mucho, que los días se juntan, pero es tanto el deseo de ayudar que no nos permite sentir el cansancio, al contrario, ojalá consiguiéramos dar más".

Se pudiera sospechar que tanta energía y deseos de hacer se dan solo aquí en La Renaissance. Sin embargo, en el otro extremo de la ciudad la historia se repite.

¿PAZ EN DELMA 33?

En el Hospital Universitario La Paz, conocido como Delma 33, más médicos confirman las palabras de Abrahana, Sergio y Madelaine. Allí otra bandera cubana ondea, y da paso a un escenario más estremecedor. Casi todos los lesionados están ubicados en las afueras del recinto. Los lamentos hacen doler el corazón, las tremendas heridas obligan a voltear el rostro, la desolación conmueve, las miradas que buscan compasión calan hasta los huesos. Todos parecieran preguntar: ¿tendrá fin tanta desdicha?

Continúan los rescates aunque las posibilidades de sobrevivir disminuyen.

La réplica de la noche anterior, los hizo salir despavoridos del hospital, coyuntura "aprovechada" por los médicos para organizar mejor el local y evaluar la fortaleza de la edificación.

Acondicionando nuevos espacios, poniendo carteles que delimitan las áreas, desinfectando el piso, clasificando a los enfermos y entrando a los más graves, estaban los médicos cuando llegamos. Sorprendió ver tanta gente ayudando. Codo a codo colaboraban especialistas chilenos, cubanos, españoles, canadienses, mexicanos¼ Todos hablaban un mismo idioma: el de la salvación. Todos repetían una misma frase: el trabajo en equipo.

El doctor cubano Carlos Guillén, director del centro, así lo definía: "Ha sido una cooperación perfecta, ellos vienen hasta nosotros, nos buscan espontáneamente para tomar cualquier decisión, tenemos una reunión en la mañana y otra en la tarde con los representantes de cada nación, donde definimos qué estamos necesitando, cuáles son las prioridades y lo compartimos todo".

A Heriberto Pérez, médico chileno, lo que más le preocupaba era el desorden inicial, por eso defiende la cohesión entre todos, no importa de dónde vengan, lo que de verdad vale es salvar vidas.

Acariciando a una pequeña que tenía la piernita en peligro por la gangrena, estaba la monja Rosalía. Vino desde España y se sumó al tremendo equipo que conforma también, entre otros, el residente haitiano Asmyrrehe Dollin. Para este muchacho graduado en Cuba, auxiliar a sus coterráneos es lo más grande que la vida le ha deparado. Agradece entonces a la mayor de las Antillas la posibilidad de haberle enseñado a hacerlo. Compartir con los médicos, que en algún momento fueron sus maestros, es un orgullo inmenso.

Es solo este apretón de manos entre médicos lo que aliviará el dolor haitiano. Vuelve a anochecer, pero quizás mañana los lamentos sean menos. Será una bendición que comiencen a desaparecer los carteles de "we need help" que como sombra están colgados por todos los lugares.