domingo, 13 de septiembre de 2009

Cuando un Comandante se va

Por :Noel Manzanares Blanco

La noticia consternó al pueblo cubano: el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, falleció en La Habana el pasado 11 de septiembre, entrada la noche.

Almeida vino al mundo en la capital del país, hace más de 82 años, en medio de las privaciones de un hogar humilde pero honrado. Albañil de oficio, fue formado en valores patrióticos que le sirvieron de base para su entrega total a la causa de los desposeídos.

Ante golpe de Estado de marzo de 1952, se vinculó al compañero Fidel y estuvo siempre en la primera línea de combate con valentía, decisión y fidelidad sin límites. Tales fueron atributos que acompañaron su existencia.

Asaltante del Moncada, prisionero político en Isla de Pinos, exiliado en México, expedicionario del Granma, fundador del Ejército Rebelde y uno de sus primeros Comandantes, y Jefe del Tercer Frente Oriental, además se destacó por sus elevadas cualidades como dirigente revolucionario.

Aparte de Fidel y Raúl, Almeida era el único miembro del Buró Político que ocupaba tan alta responsabilidad desde que ese órgano del Partido Comunista de Cuba se constituyó en 1965, y fue Vicepresidente del Consejo de Estado electo tras ser creada esa instancia de la Administración, en 1976. Asimismo, dirigió el Comité de Revisión y Control de la vanguardia partidista, y en el momento de su descenso era el Presidente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana.

Puede decirse que no hubo una sola responsabilidad asignada al Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque —fuera militar, política o administrativa— en que él dejara de depositar su cuerpo y alma.

En este instante recuerdo cómo soportó con modestia extrema el hecho de que se le hubiera adjudicado a Camilo Cienfuegos la corajuda expresión de “¡Aquí no se rinde nadie [y una palabrota muy ajustada a la ocasión]!”, cuando el revés de “Alegría de Pío” —según reveló tiempo después el General de Ejército Raúl Castro.

También a mi mente asalta cómo Almeida, Héroe de la República de Cuba, exhibió una especial sensibilidad humana y cultural: de su talento salieron más de 300 canciones —incluida la popular “Dame un traguito ahora”— y libros contentivos de los procesos entorno al Presidio, el Exilio y el Granma —obras imprescindibles para entender la Historia de Cuba en sus últimas seis décadas.
Por tanto, en este instante exclamo a corazón abierto: Se va el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, pero la tropa que le ha seguido queda en pie de lucha ¡hasta la victoria siempre!

Una especial sensibilidad humana: Juan Almeida Bosque

Una especial sensibilidad humana y artística hizo posible el difícil reto de simultanear su intensa, responsable y fecunda labor como dirigente revolucionario, con una valiosa y prolija obra artística, la cual incluye más de 300 canciones y una docena de libros que constituyen un invaluable aporte al conocimiento de nuestra historia

Sin dudas, la obra del Comandante de la Revolución. Juan Almeida Bosque, ocupó un lugar cimero en la literatura y en la música popular cubana.

Por: Aymeé Amargós

Cuánto duele que nos prives de tu presencia. Sin embargo te quedas en historia
que no muere. El comandante Juan Almeida Bosque fue un hombre que se ganó el respeto profundo por su modestia y sentido del deber.

Pero hoy sólo no se recuerda al combatiente, también se le rinde homenaje al compositor de temas musicales y al escritor, que dejó una obra literaria, que es excelente material para el estudio de la historia de la Revolución Cubana.

Fue un protagonista en momentos inolvidables. Sus textos recogen anécdotas nacidas de los días del presidio en Isla de Pinos, el exilio en México, los avatares del desembarco del Granma y las jornadas difíciles en la Sierra Maestra.Uno de sus títulos “Contra el agua y el viento” resultó premio Casa de las Américas en 1985.

Junto a las virtudes literarias también brotaron las musicales. Almeida compuso más de trescientas canciones de las cuales se hicieron varias producciones discográficas. Dos de sus temas más populares son La Lupe y Dame un traguito.

Su legado fue más allá de la lucha revolucionaria pues incursionó en el arte.
El poeta Roberto Fernández Retamar en la introducción de una de sus obras dijo “Feliz revolución la que tiene héroes con música en el alma y palabras para conservar los combates, los esfuerzos y los sueños”.

El Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque supo conjugar la literatura con la música .Nos dio la posibilidad de conocer su sensibilidad ante el mundo y ante la vida.

Ahora se queda porque los grandes nunca mueren .Está entre nosotros desde el alma para seguir construyendo ideas.

Legado de Juan Almeida destacan atletas cubanos

MILÁN, 12 de septiembre (AIN).— El ejemplo de consagración y fidelidad del Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque fue destacado este sábado en esta ciudad por la Delegación Cubana que intervino en el XV Campeonato Mundial de Boxeo.

Su legado de combatiente intachable y revolucionario a toda prueba servirá de inspiración para quienes asumimos el compromiso de defender la bandera de la patria en el terreno deportivo, precisa un mensaje emitido al cierre del evento.

Llegue a sus familiares y a la dirección del Partido y el Gobierno, el sentimiento de condolencia y pesar que también refleja el sentir de todos nuestros compañeros, incluidos los que compiten en otros escenarios fuera de la isla, indica el texto.

Almeida nos deja un ejemplo de total entrega a la obra que defendemos y fidelidad a Fidel y Raúl, y toca a quienes compartimos esta trinchera asumirle como paradigma permanente, añade.

Él, que amó el deporte, siguió con interés su desarrollo en nuestro país y compartió en innumerables ocasiones con sus protagonistas, seguirá acompañándonos siempre, concluye el mensaje.

Atención, recuento por un hombre

BÁRBARA VASALLO VASALLO

Cuando 82 años atrás abrió los ojos, el destino le reservó el rol de representar a las clases más humildes y explotadas de la tierra.

Sin titubear se enroló en la lucha contra el tirano Fulgencio Batista que llegó al poder en Cuba el fatídico10 de marzo de 1952 mediante un golpe de estado para implantar una de las más feroces dictaduras que recuerda la historia en el continente.

Mulato, de numerosa familia de 12 hermanos, el joven Juan, nombre común de corazón inquieto y sensibilidad humana apostó su suerte por la rebeldía y la lucha para que equidad y justicia marcharan de la mano.

Y fue a la madrugada de la Santa Ana, por la posta número tres en los carnavales santiagueros con Fidel, Abel, Raúl, Haydeé, Renato, Boris, Melba, Mario, José Luis y los demás.

Sufrió el no poder traspasar los muros de la fortaleza, y junto a los pocos sobrevivientes de la carnicería del Moncada, enfrentó la cárcel y el exilio, nacimiento de La Lupe.y la nación azteca.

Expedicionario en el Granma de los libres o mártires, fusil, cantimplora, canana y papel para apuntes, diarios y canciones que le acompañaron hasta ahora mismo.

Aquí no se rinde nadie y la palabrota cubana, Alegría de Pío y el Uvero, heridas en carne y la sangre por siempre en el suelo de la Patria.

El Tercer Frente con nombre del médico amigo, batallas decisivas, Santiago de Cuba en Revolución, enero y La Habana, el Ejército Central, los bandidos que no querían la luz del sol para los cubanos.

Revolucionario y artista en las buenas y en las malas, dicharachero, sonriente, fiel, humano.

Más de 300 canciones, una docena de libros, responsabilidades inexcusables, compromisos urgentes, no alcanzan las líneas para el recuento en la vida de un hombre.

Juan Almeida Bosque, cerró los ojos porque es inherente a los seres humanos, merece, y cito a un joven repentista: "un milenio de ovaciones y no un minuto de silencio." (AIN)

Almeida en el recuerdo de tres revolucionarios

LUCILO TEJERA DÍAZ

Para tres revolucionarios camagüeyanos que conocieron en sus tareas al Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, fallecido el viernes en La Habana, su vida se sintetiza con una cualidad: sencillez.

Migdalia Ruiz, directora de la Plaza de la Revolución Mayor General Ignacio Agramonte, en esta ciudad, mantiene vivo en su recuerdo la visita que realizara el dirigente a la instalación en el 2007 cuando terminaba un recorrido de trabajo a Camagüey.

Cuando se dirigía al aeropuerto para regresar a La Habana decidió llegar hasta la Plaza y, luego de un recorrido y de conversar con los trabajadores, le pedimos que firmara el libro de visitantes, recuerda.

El Comandante Almeida nos dijo que lo firmaría el 26 de Julio de ese año, y resultó que poco después se daba a conocer la designación de Camagüey para celebrar la gesta del Moncada, agregó Ruiz, quien guarda en el recinto la foto en la cual aparece suscribiendo el documento tras el acto de ese día.

El Coronel (retirado) de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) Rafael Victoria se lamenta de algo que no podrá cumplir con el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque.

Durante varios años presidió en la provincia de Camagüey, desde su creación, la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, que nacionalmente dirigía el jefe guerrillero.

En los encuentros de trabajo el Comandante Almeida escuchaba con atención nuestros planteamientos, hacía preguntas y recomendaciones para mejorar la labor de la Asociación, los que ayudaron mucho para la organización en los primeros tiempos, explica.

Una vez retirado de las FAR, siempre quise escribirle para agradecerle por el honor que sentía de haber sido un subordinado directo de él, pero me cohibía al pensar que le tomaría tiempo, y ahora lo lamento profundamente porque Almeida era, por sobre todas las cosas, un hombre muy sencillo, expresa.

Manolo Rogel, un veterano especialista de las zafras azucareras, recuerda al dirigente de la Revolución cuando estuvo en la antigua provincia de Camagüey (que abarcaba Camagüey, Ciego de Avila y partes de Las Tunas y de Sancti Spíritus) en 1970, como delegado del Buró Político del Partido.

Rogel comentó a la AIN una anécdota sobre la sencillez del dirigente, cuando en una ocasión estando de guardia obrera, un domingo en la delegación del entonces Ministerio de la Industria Azucarera, leía una revista Bohemia y en eso entró el Comandante Almeida.

Yo respetuosamente me puse de pie y él me pidió de favor que me sentara. Cumplí lo que me dijo y enseguida me solicitó alguna revista. Le brindé la que hojeaba y él se negó, expresándome que esa la leía yo y siguiera haciéndolo, rememora.

Son tres ejemplos que demuestran la facetas de la personalidad que caracterizaba al fallecido Comandante de la Revolución, quien representa para los jóvenes un ejemplo.

Así lo manifestó Yanetsy León, joven reportera del periódico Adelante, quien dijo a la AIN que el legado del dirigente revolucionario necesariamente ha de ser enriquecido por la generación de estos tiempos.

Será el homenaje que podemos hacerle para demostrar su permanencia, afirmó. (AIN)