Jóvenes de esta ciudad rechazaron la campaña mediática orquestada por medios de prensa extranjeros contra Cuba y ratificaron su apoyo a la Revolución Cubana. Roberto Conde Silverio, Licenciado en Psicología, reconoció el compromiso de la juventud a partir de las palabras del presidente Raúl Castro Ruz, cuando en la clausura del IX Congreso de la UJC los exhortó a ocupar un papel de vanguardia en la lucha contra la subversión y la mentira.
No es una guerra para librar por capricho, señaló el joven de 30 años, se trata del derecho que tenemos de defender la moral, la verdad y nuestros principios.
Los jóvenes siempre han estado enrolados en las luchas del pueblo cubano, desde los mambises hasta la actualidad, y esa tradición se mantiene hoy desde cada colectivo estudiantil o centros laborales de la producción y los servicios, agregó Conde Silverio.
Para Mailín Cárdenas Ballester, graduada de Ingeniería Química de la Universidad de Camagüey, también constituye una responsabilidad mantener las conquistas logradas desde el triunfo revolucionario en enero de 1959.
Alzaré mi voz este Primero de Mayo en nuestras calles para contrarrestar la mentira y dar a conocer al mundo que la juventud cubana será fiel continuadora de esta obra social, declaró Mailín, quien cumple la función de analista en la Empresa Recuperadora de Materias Primas de la provincia.
Los jóvenes que como yo trabajamos en los centros productivos debemos ser más eficientes, elevar la productividad y buscar alternativas a los problemas causados por el bloqueo económico, comercial y financiero, impuesto por el gobierno de los Estados Unidos a Cuba, reflexionó la joven de 28 años.
sábado, 10 de abril de 2010
miércoles, 7 de abril de 2010
En Camagüey, avanza vacunación contra la gripe pandémica A (H1N1)
Camagüey, 7 abr.- La campaña de vacunación contra la gripe pandémica A (H1 N1), marcha a buen rimo en esta provincia, en la primera etapa fijada hasta el 20 del actual abril, que incluirá a más de 75 mil agramontinos.
Una buena parte de las embarazadas y puérperas del territorio ya han sido inmunizadas, y se espera que en los próximos días se concluya en los policlínicos y hogares maternos con las restantes de este segmento poblacional.
El inmunógeno también es suministrado a menores de 18 años con malformaciones cardiovasculares, afecciones cancerosas, hepáticas y fibroquísticas, pacientes transplantados y a trabajadores de la agricultura, la educación, el transporte y la salud.
Pandemrix, vacuna donada a Cuba por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se aplica además a personas con VIH, diabéticos, pacientes con insuficiencia renal crónica y a los asmáticos que sobrepasan el grado dos de la enfermedad.
Según explicaron funcionarios del sector de la Salud en Camagüey, hasta este momento no se han reportado reacciones adversas de significación, logro que tiene que ver con la adecuada selección y entrenamiento del personal que participa en la campaña. (Alex López Almaguer/Radio Cadena Agramonte).
Una buena parte de las embarazadas y puérperas del territorio ya han sido inmunizadas, y se espera que en los próximos días se concluya en los policlínicos y hogares maternos con las restantes de este segmento poblacional.
El inmunógeno también es suministrado a menores de 18 años con malformaciones cardiovasculares, afecciones cancerosas, hepáticas y fibroquísticas, pacientes transplantados y a trabajadores de la agricultura, la educación, el transporte y la salud.
Pandemrix, vacuna donada a Cuba por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se aplica además a personas con VIH, diabéticos, pacientes con insuficiencia renal crónica y a los asmáticos que sobrepasan el grado dos de la enfermedad.
Según explicaron funcionarios del sector de la Salud en Camagüey, hasta este momento no se han reportado reacciones adversas de significación, logro que tiene que ver con la adecuada selección y entrenamiento del personal que participa en la campaña. (Alex López Almaguer/Radio Cadena Agramonte).
Etiquetas:
Camagüey,
Influenza A,
Salud
En Camagüey al verde vivo, la zafra roja de abril
Cual la victoria de Playa Girón, abril siempre ha vestido de verde olivo y ahora el color, en forma de cañas y brazos, decide un nuevo éxito económico en Camagüey, con dulce sabor popular a Primero de Mayo.Como toda batalla, las fuerzas y medios agotados por la prolongada zafra, reorganizan estrategias para la ofensiva final cuando faltan menos de 15 mil toneladas métricas del crudo para coronar el deber agroazucarero.
Se precisa aunar la pujanza mecanizada y manual del sector, con el apoyo imprescindible de los movilizados, en la recogida de hasta la última caña molible, no sólo para paliar superficiales estimados de campos, sino para aprovechar los rendimientos industriales y las capacidades disponibles de molidas en centrales que deciden como el Carlos Manuel de Céspedes, Batalla de las Guásimas y Argentina; pues el pequeño Siboney, cumplió primero en el país y antes de silenciar sus máquinas aportó más de 1 500 toneladas al plan provincial.
Contra reloj al machete y sobre combinadas productivas, marcha la vergüenza agramontina hacia un empeño propio y nacional; sin embargo, los floridanos (gentilicio por el que se conoce a los residentes en el municipio de Florida) son los más comprometidos con el tiempo y su tiempo y, salvo adversidades objetivas irreparables, darán una admirable pelea remate, digna de los 26 de Julio y los Primero de Mayo conquistados.
Todos los detalles del corte, el alza y la transportación de la materia prima hasta el basculador, requieren de una sincronización sin pérdida de espacios vacíos, pero para ello la atención política, material y, sobre todo, el reconocimiento moral de los hombres y mujeres de la zafra, necesitan desbordarse del Sindicato Azucarero e involucrar también a administrativos, organizaciones políticas y de masas, organismos e instituciones de respaldo a la más apremiante de las importantes encomiendas económicas de la provincia.
Cuando el propósito económico se comparte y acompaña con los protagonistas principales y la atención integral a ellos avanza a la par de la emulación de los esfuerzos, los resultados productivos (en este caso en azúcar), llenan almacenes que, desde luego, no se pueden dejar abarrotar por la inercia transportista.
Solo un ejemplo fresco como la caña que debe llegar al central: Para saludar el 4 de abril, aniversarios de los pioneros y de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), los agroazucareros, campesinos y cooperativistas, combatientes del Ejército Juvenil del Trabajo, movilizados de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), y demás fuerzas de respaldo a la contienda azucarera de la provincia, contribuyeron a que los cuatro centrales en zafra produjeran 1 633 toneladas métricas de azúcar, con el 86% de aprovechamiento de la capacidad potencial de molida.
En la citada jornada sobresalieron los cañeros y fabriles de los ingenios Carlos Manuel de Céspedes y Batalla de las Guásimas, enfrascados ahora en una emulación por la productividad y la eficiencia que se decidirá durante la vigente jornada por la victoria de Playa Girón.
Al verde vivo en el campo y al rojo vivo en los centrales y el transporte ferroviario, avanza la zafra azucarera: el play off económico, social y político de los camagüeyanos, donde no hay bateadores designados ni emergentes en el banco, y todos estamos libres para salir a lanzar cañas a cualquier hora por la victoria. (Por Rolando Sarmiento Ricart)
sábado, 13 de marzo de 2010
Jon Anza aparece muerto en Toulouse
Sobredosis de incógnitas en una muerte muy poco natural
Dando por buena la rocambolesca historia de la cadena de fallos que impidieron la identificación de Anza desde el 29 de abril, la gran pregunta es: ¿qué le hicieron desde el 18 hasta ese día?
Iñaki IRIONDO
La aparición del cadáver de Jon Anza en una morgue de Toulouse no cierra el caso sino que lo abre de par en par. Hoy hay muchísimas más preguntas sin respuesta que antes de que su cuerpo volviera de la nada. Y sigue habiendo una incógnita básica: ¿qué le impidió acudir a la cita que tenía con ETA?
Al guionista parece habérsele ido la mano también en esta ocasión. La resolución de cualquier thriller o de una historia de terror debe tener una mínima coherencia, satisfacer como poco al espectador menos exigente. Cuando no puede conseguirse, en el cine y en la literatura siempre queda el recurso de despertar al protagonista y decir que todo había sido un mal sueño. Pero, ¿qué hacemos con las pesadillas cuando son reales?
La imagen del resoplido de impotencia de la fiscal de Baiona, Anne Kayanakis, y la actitud de manos caídas de su acompañante, el comisario de la Policía Judicial Patrick Leonard, son la muestra más patente de que este caso se ha intentado cerrar dejando, de momento, muchas más preguntas que respuestas. Y si así están los encargados de la investigación, imaginemos el sufrimiento de los familiares y allegados de Jon Anza.
La «versión oficial» relatada, que deja boquiabierta y estupefacta a la propia fiscal, es un coladero por el que se escapa el sentido común.
El cadáver de Jon Anza aparece cuando empezaba a ser ya un desaparecido muy incómodo para las autoridades francesas. Su caso había traspasado la frontera de «los vascos» e importantes medios como «Le Monde», «Le Journal de Dimanche» y «Libération» habían empezado a hacer preguntas. Y, llamativamente, las respuestas que encontraban les dirigían todas a la misma tesis: agentes españoles habían tenido algo que ver en su desaparición.
Además, la investigación oficial francesa había llegado también a plantear cuestiones a la Audiencia Nacional española, con lo que el «Dossier Anza» empezaba a ser, quizá, demasiado voluminoso.
Y, de pronto, por arte de magia, Jon Anza aparece allí donde se le esperaba. En Toulouse. En el lugar en el que ya se le había buscado. Desde donde ya le respondieron a la fiscal que no estaba. Hay quien recuerda el caso de Mikel Zabalza, a quien también pusieron en el Bidasoa para que apareciera donde debía. La diferencia estriba en que es posible rastrear un río sin éxito hasta que el cuerpo salga a flote, mientras que es inimaginable buscar un cadáver en una morgue -un lugar cerrado y ordenado, donde todas las entradas están certificadas- y no encon- trarlo si es que yacía allí.
¿Dónde estaba en mayo-junio de 2009 ese operario tan diligente que esta semana avisó a su amigo policía? ¿Dónde el resto de trabajadores de la morgue y del hospital que tuvieron contacto con Jon Anza? ¿Nadie supo en un año que estaban buscando a una persona de esas características? ¿Reciben moribundos o cadáveres sin identificar todos los días?
¿Cómo es que los billetes de tren con origen y destino en Baiona que ahora han resultado determinantes no figuran en el registro del ingreso hospitalario? Y si no los consignaron por considerar que no eran algo de valor, ¿tampoco los tuvieron en cuenta para tratar de buscar alguna pista sobre el origen y la identidad de una persona a la que atendieron supuestamente durante trece días en el hospital y estuvo meses en la morgue?
Las huellas dactilares de Jon Anza figuraban en los archivos de la Policía francesa y de la española. ¿Nadie tomó las huellas a un cadáver sin identificar y las cotejó?
Pero aun admitiendo que desde el 29 de abril se produce una cadena de fallos en todos los protocolos que impiden la identificación de un enfermo y un cadáver -que ya es mucho admitir-, la pregunta que sigue causando un escalofrío es: ¿dónde estuvo Jon Anza desde que salió de la estación de Baiona hasta que apareció moribundo en un parque apartado de Toulouse? ¿Qué le hicieron en esos días?
¿Dónde está el dinero que debía entregar a ETA?. Porque lo único que la fiscal Anne Kayanakis ha descartado es la hipótesis de Rubalcaba de que Anza hubiera desaparecido voluntariamente para gastárselo. Por cierto, «Interviú» publicó en junio, citando fuentes policiales españolas, que el desaparecido portaba 300.000 euros, lo que desde entonces se ha considerado una verdad absoluta. Si la Policía española no sabía nada de la desaparición de Anza, ¿cómo ofreció una cifra concreta?
Si Jon Anza fue, por ejemplo, víctima de un robo, ¿cómo es que tenía 500 euros en metálico según figura en el ingreso hospitalario? ¿Y dónde están la documentación y el móvil? Un detalle interesante el del teléfono, porque la investigación pidió su registro de llamadas en aquellas fechas. ¿Lo tienen ya? ¿ Y dónde durmió? ¿Dónde comió? ¿Por qué no volvió a casa? ¿No podía? ¿Quién o qué lo retenía?
Quizá murió realmente de un ataque al corazón. Pero la clave está en saber qué se lo provocó. Porque, se mire por donde se mire, la muerte de Jon Anza aparenta cualquier cosa menos una muerte natural. Y no es un sueño ni una película. (http://www.gara.net/paperezkoa/20100313/188024/es/Sobredosis-incognitas--una-muerte-muy-poco-natural)
Dando por buena la rocambolesca historia de la cadena de fallos que impidieron la identificación de Anza desde el 29 de abril, la gran pregunta es: ¿qué le hicieron desde el 18 hasta ese día?
Iñaki IRIONDO
La aparición del cadáver de Jon Anza en una morgue de Toulouse no cierra el caso sino que lo abre de par en par. Hoy hay muchísimas más preguntas sin respuesta que antes de que su cuerpo volviera de la nada. Y sigue habiendo una incógnita básica: ¿qué le impidió acudir a la cita que tenía con ETA?Al guionista parece habérsele ido la mano también en esta ocasión. La resolución de cualquier thriller o de una historia de terror debe tener una mínima coherencia, satisfacer como poco al espectador menos exigente. Cuando no puede conseguirse, en el cine y en la literatura siempre queda el recurso de despertar al protagonista y decir que todo había sido un mal sueño. Pero, ¿qué hacemos con las pesadillas cuando son reales?
La imagen del resoplido de impotencia de la fiscal de Baiona, Anne Kayanakis, y la actitud de manos caídas de su acompañante, el comisario de la Policía Judicial Patrick Leonard, son la muestra más patente de que este caso se ha intentado cerrar dejando, de momento, muchas más preguntas que respuestas. Y si así están los encargados de la investigación, imaginemos el sufrimiento de los familiares y allegados de Jon Anza.
La «versión oficial» relatada, que deja boquiabierta y estupefacta a la propia fiscal, es un coladero por el que se escapa el sentido común.
El cadáver de Jon Anza aparece cuando empezaba a ser ya un desaparecido muy incómodo para las autoridades francesas. Su caso había traspasado la frontera de «los vascos» e importantes medios como «Le Monde», «Le Journal de Dimanche» y «Libération» habían empezado a hacer preguntas. Y, llamativamente, las respuestas que encontraban les dirigían todas a la misma tesis: agentes españoles habían tenido algo que ver en su desaparición.
Además, la investigación oficial francesa había llegado también a plantear cuestiones a la Audiencia Nacional española, con lo que el «Dossier Anza» empezaba a ser, quizá, demasiado voluminoso.
Y, de pronto, por arte de magia, Jon Anza aparece allí donde se le esperaba. En Toulouse. En el lugar en el que ya se le había buscado. Desde donde ya le respondieron a la fiscal que no estaba. Hay quien recuerda el caso de Mikel Zabalza, a quien también pusieron en el Bidasoa para que apareciera donde debía. La diferencia estriba en que es posible rastrear un río sin éxito hasta que el cuerpo salga a flote, mientras que es inimaginable buscar un cadáver en una morgue -un lugar cerrado y ordenado, donde todas las entradas están certificadas- y no encon- trarlo si es que yacía allí.
¿Dónde estaba en mayo-junio de 2009 ese operario tan diligente que esta semana avisó a su amigo policía? ¿Dónde el resto de trabajadores de la morgue y del hospital que tuvieron contacto con Jon Anza? ¿Nadie supo en un año que estaban buscando a una persona de esas características? ¿Reciben moribundos o cadáveres sin identificar todos los días?
¿Cómo es que los billetes de tren con origen y destino en Baiona que ahora han resultado determinantes no figuran en el registro del ingreso hospitalario? Y si no los consignaron por considerar que no eran algo de valor, ¿tampoco los tuvieron en cuenta para tratar de buscar alguna pista sobre el origen y la identidad de una persona a la que atendieron supuestamente durante trece días en el hospital y estuvo meses en la morgue?
Las huellas dactilares de Jon Anza figuraban en los archivos de la Policía francesa y de la española. ¿Nadie tomó las huellas a un cadáver sin identificar y las cotejó?
Pero aun admitiendo que desde el 29 de abril se produce una cadena de fallos en todos los protocolos que impiden la identificación de un enfermo y un cadáver -que ya es mucho admitir-, la pregunta que sigue causando un escalofrío es: ¿dónde estuvo Jon Anza desde que salió de la estación de Baiona hasta que apareció moribundo en un parque apartado de Toulouse? ¿Qué le hicieron en esos días?
¿Dónde está el dinero que debía entregar a ETA?. Porque lo único que la fiscal Anne Kayanakis ha descartado es la hipótesis de Rubalcaba de que Anza hubiera desaparecido voluntariamente para gastárselo. Por cierto, «Interviú» publicó en junio, citando fuentes policiales españolas, que el desaparecido portaba 300.000 euros, lo que desde entonces se ha considerado una verdad absoluta. Si la Policía española no sabía nada de la desaparición de Anza, ¿cómo ofreció una cifra concreta?
Si Jon Anza fue, por ejemplo, víctima de un robo, ¿cómo es que tenía 500 euros en metálico según figura en el ingreso hospitalario? ¿Y dónde están la documentación y el móvil? Un detalle interesante el del teléfono, porque la investigación pidió su registro de llamadas en aquellas fechas. ¿Lo tienen ya? ¿ Y dónde durmió? ¿Dónde comió? ¿Por qué no volvió a casa? ¿No podía? ¿Quién o qué lo retenía?
Quizá murió realmente de un ataque al corazón. Pero la clave está en saber qué se lo provocó. Porque, se mire por donde se mire, la muerte de Jon Anza aparenta cualquier cosa menos una muerte natural. Y no es un sueño ni una película. (http://www.gara.net/paperezkoa/20100313/188024/es/Sobredosis-incognitas--una-muerte-muy-poco-natural)
Etiquetas:
España,
ETA,
Euskal Herria,
Francia,
Jon Anza
¿Y si un agente español del CNI hubiera aparecido muerto y abandonado en un hospital de La Habana?
Qué habría ocurrido si un agente del CNI hubiera desaparecido en Cuba y su cuerpo apareciera abandonado en una morgue con un certificado de defunción por "muerte por parada cardiorrespiratoria"?
J.M. Álvarez | Para Kaos en la Red
www.kaosenlared.net/noticia/si-agente-espanol-cni-hubiera-aparecido...
Hace menos de un año, fueron detenidos en Cuba varios agentes de los servicios secretos españoles del CNI. Se trataba de un grupo especial, desplazado a la isla para vigilar a la colonia vasca residente en Cuba porque "todo es ETA".
Es cierto que los servicios secretos cubanos tienen constancia de la presencia en Cuba de agentes del CNI que cuentan con plácet diplomático, pero ese grupo estaba "fuera de onda", pues no habían sido informados de su presencia, en un gesto de falta de respeto y prepotencia neocolonial. En cuanto fueron localizados (que lo fueron pronto, lo cual cuestiona la eficacia de camuflaje del CNI) se les expulsó de la isla.
Al hilo de lo sucedido recientemente con Jon Anza en Francia, me pregunto: ¿Qué habría ocurrido si uno de esos agentes clandestinos hubiera desaparecido y, después de un año, su cuerpo se encontrara sin identificar y abandonado, en una morgue habanera, con un certificado de defunción que indicara “muerte por parada cardiorrespiratoria?” Las autoridades españolas habrían exigido inmediatamente explicaciones, y tanto políticos como periodistas habrían insultado a los dirigentes cubanos, arropados por una histérica campaña mediática. En el caso de Jon Anza los medios aceptan, sin rechistar, la sospechosa versión oficial.
A los familiares de Anza, nadie, excepto amigos y la izquierda abertzale, les darán condolencias. Pocas voces (sinceras o fingidas) surgirán de los “políticamente correctos” diciendo aquello de que toda muerte es lamentable. Por el contrario, hoy se muestran exultantes aceptando, sin pudor, la única versión y un escaso despliegue mediático casi ha dado carpetazo al asunto. Mientras vemos esos comportamientos, hay quienes, desde la otra orilla, aún se lamentan cándidamente cuando un enemigo desaparece, porque siguen arrastrando complejos y prejuicios importados.
Si el mercenario cubano- al servicio del imperialismo criminal- Guillermo “Coco” Fariñas muere porque le da la gana (no porque dejen su cuerpo tirado en un hospital como hicieron con Jon Anza), a mí me la trae al pairo. Siempre he dicho que la muerte del enemigo innoble no me provoca emoción alguna.
J.M. Álvarez | Para Kaos en la Red
www.kaosenlared.net/noticia/si-agente-espanol-cni-hubiera-aparecido...
Hace menos de un año, fueron detenidos en Cuba varios agentes de los servicios secretos españoles del CNI. Se trataba de un grupo especial, desplazado a la isla para vigilar a la colonia vasca residente en Cuba porque "todo es ETA".
Es cierto que los servicios secretos cubanos tienen constancia de la presencia en Cuba de agentes del CNI que cuentan con plácet diplomático, pero ese grupo estaba "fuera de onda", pues no habían sido informados de su presencia, en un gesto de falta de respeto y prepotencia neocolonial. En cuanto fueron localizados (que lo fueron pronto, lo cual cuestiona la eficacia de camuflaje del CNI) se les expulsó de la isla.
Al hilo de lo sucedido recientemente con Jon Anza en Francia, me pregunto: ¿Qué habría ocurrido si uno de esos agentes clandestinos hubiera desaparecido y, después de un año, su cuerpo se encontrara sin identificar y abandonado, en una morgue habanera, con un certificado de defunción que indicara “muerte por parada cardiorrespiratoria?” Las autoridades españolas habrían exigido inmediatamente explicaciones, y tanto políticos como periodistas habrían insultado a los dirigentes cubanos, arropados por una histérica campaña mediática. En el caso de Jon Anza los medios aceptan, sin rechistar, la sospechosa versión oficial.
A los familiares de Anza, nadie, excepto amigos y la izquierda abertzale, les darán condolencias. Pocas voces (sinceras o fingidas) surgirán de los “políticamente correctos” diciendo aquello de que toda muerte es lamentable. Por el contrario, hoy se muestran exultantes aceptando, sin pudor, la única versión y un escaso despliegue mediático casi ha dado carpetazo al asunto. Mientras vemos esos comportamientos, hay quienes, desde la otra orilla, aún se lamentan cándidamente cuando un enemigo desaparece, porque siguen arrastrando complejos y prejuicios importados.
Si el mercenario cubano- al servicio del imperialismo criminal- Guillermo “Coco” Fariñas muere porque le da la gana (no porque dejen su cuerpo tirado en un hospital como hicieron con Jon Anza), a mí me la trae al pairo. Siempre he dicho que la muerte del enemigo innoble no me provoca emoción alguna.
Etiquetas:
España,
ETA,
Euskal Herria,
Francia,
Jon Anza
Suscribirse a:
Entradas (Atom)